lunes, 26 de abril de 2010

AQUÍ LA POESÍA, ALLÁ LA POLICÍA


"a Elmo Valencia"

Aquí habita el dios del trueno que ilumina nuestras blancas alas,
Allá la luz grandiosa es una vela de cien pesos.
Aquí no se perdona el silencio que allá se ordena,
Allá la voz reinante es la del tirano que nos causa risa.

En este lugar el cuerpo y el alma combustionan hasta crear una grandiosa explosión de versos,
En ese lugar se estremecen con los escatológicos rastros de doctrina que se fermenta en sus cabezas.
En este paraíso pordiosero no hay un dios más peligroso que mímismo,
En ese simpaticón galpón retórico defienden a los que se creen poderosos y son mendigos en mi reino.

Es allá donde Onán reina porque no hay con quién,
Es aquí donde se ríe y fornica en una hoja o servilleta o suela de zapato o campo
de maíz.

Aquí somos galaxias geniales que crean y caminan,
Allá una estrella o por mucho tres soles en sus hombros (¡pobres diablos!)

En su obscuridad son los pesos, y el de mucho peso, los que mandan,
En este escondido lugar, andando sin un peso, y hasta famélico o panzón, se es el
rey del mundo.

Por allá se respira el humo de un alma que se quema y queda en cenizas,
Por acá el alma arde para arrojar a las piras del olvido tratados sagrados.

Concluyendo:

A este lado los excesos nos hacen libres.
A ese otro, desde la tristeza de sus uniformes nos miran con la envidia y suspiran por sus mujeres... que nos desean.

Este y el otro lado son irreconciliables.



JANGAHE
Abril de 2004

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